Osvaldo Gallardo González

En 2001, Osvaldo Gallardo González se desempeñaba como profesor del Departamento de Español-Literatura del Instituto Superior Pedagógico “José Martí” de Camagüey (ISPC). El joven docente había egresado dos cursos antes de esa misma universidad, por lo que sus compañeros de claustro lo conocían de su etapa estudiantil y estaban al tanto de sus excelentes resultados en actividades vinculadas a la cultura, así como de su activa vida laical en el ámbito de la iglesia católica.

 

Durante ese curso en que Gallardo impartiera Práctica del Idioma Español I y II, recibió retroalimentación positiva de su desempeño por parte de los estudiantes y de sus superiores docentes en la Facultad de Humanidades. Vale destacar el criterio del vicedecano José Emilio Hernández, quien lo había recomendado para integrar el profesorado del Instituto.

A fines del segundo semestre, la profesora Lourdes Cabrera Reyes, jefa de departamento, citó a una reunión de balance evaluativo para todos los profesores. Sorpresivamente, tomó la dirección del encuentro la profesora Matilde Varela Aristigueta, secretaria del núcleo del Partido Comunista (PCC) en ese departamento. El tema central dejó de ser el rendimiento profesoral para enfocarse en la incidencia político-ideológica de los docentes en los alumnos. Se enfatizó en la participación política de los jóvenes educadores, haciendo mención particular a Gallardo y otro miembro del departamento.

 

En un punto del balance, la directiva felicitó a dos profesoras que habían cursado satisfactoriamente el Diplomado de Estudios Martianos radicado en la filial camagüeyana del Instituto Superior de Arte (ISA). Sin embargo, no se hizo mención a que Osvaldo Gallardo también egresaba de esos estudios de cuarto nivel, a pesar de obtener calificaciones sobresalientes.

 

Matilde Varela, a cargo de la reunión, ocupaba un escaño como diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y gozaba de preeminencia dado su rango político, por lo que en la reunión fue su criterio el que prevaleció, al cuestionar el nivel de involucramiento del profesor Gallardo en la formación ideológica del estudiantado.

Cabe mencionar que el curso anterior (1998-1999), ya la profesora Varela había manifestado su recelo ante la posibilidad de que Gallardo fuese incluido en el claustro, al darse a conocer en la facultad su artículo “Controversia”, publicado en la revista Enfoque, adscrita a la Diócesis de Camagüey. En ese texto, Gallardo ponderaba que el diálogo poético “surgió entre dos bardos pertenecientes a esta generación a la que se intentó vedar la experiencia de Dios”. Entonces Matilde Varela lo leyó y expuso lo inconveniente de ese tipo de manifestaciones de digresión ideológica en un profesional formado por las instituciones revolucionarias.

 

Como parte de la reunión, a la que asistiera el departamento en pleno, y después de una prolongada disquisición acerca de las cualidades ideales que debían identificar a un profesor revolucionario, la profesora Varela increpó directamente a Gallardo sobre su disposición a integrar las filas del Partido Comunista de Cuba. Sin opción de réplica, y ante el disgusto generalizado por el ambiente inquisitorial del cónclave, el joven maestro contestó: “me veo en la obligación de decir que sí”.

 

La reunión había ocurrido un viernes, así que el profesor tuvo el fin de semana para decidir su futuro inmediato. Sus reflexiones acerca de la contraposición entre el tipo de docente militante que contemplaba la universidad revolucionaria y el ideal del magisterio que el joven entendía correcto desarrollar, dieron al traste con su permanencia en el Pedagógico de Camagüey. El lunes, Osvaldo Gallardo acudió a solicitar la baja de la plantilla docente, la cual le fue concedida con inmediatez.

 

Años después, y ante la carencia de profesores en todos los niveles de la enseñanza en Cuba, Gallardo fue contratado a tiempo parcial por la Universidad de Camagüey y su sede municipal en Vertientes, donde residiera por entonces. Ha desplegado sus conocimientos de la lengua española fundamentalmente en el trabajo editorial donde encontró espacio profesional, al ver frustrado su devenir académico. Actualmente, coordina y edita el sitio digital Areópago Cubano desde los Estados Unidos, donde fijó su residencia.

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