Alberto Müller Quintana

En febrero de 1960 Alberto Müller Quintana cursaba el 1er año de la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana (UH) cuando, junto a otros alumnos de diversas facultades, hizo parte de la organización de una protesta contra la visita a Cuba de Anastás Mikoyán, viceprimer ministro de la Unión Soviética.

 

El 5 de febrero un grupo de más de 50 estudiantes procedentes de la Universidad de La Habana, la Católica de Santo Tomás de Villanueva y también de la enseñanza media, lograron llegar hasta el Parque Central para colocar una ofrenda floral ante la estatua de José Martí que rezaba: “A ti querido Apóstol, en desagravio por la visita a Cuba de Anastás Mikoyán”. Los jóvenes habían decidido reparar la afrenta que entendían significaba la cuña de flores que horas antes depositara ese dirigente socialista, y que reproducía el símbolo comunista de la hoz y el martillo.

 

Para los manifestantes, este acto oficial constituía un irrespeto a la figura del apóstol de la independencia nacional ya que enarbolaba una ideología contraria a los postulados martianos, además de provenir del político responsable de la masacre soviética contra el pueblo húngaro en 1956. Pero también consideraban que la presencia de una figura representativa del comunismo, así como la acogida oficial que se le brindaba, eran un indicador de la desviación del rumbo inicial de la Revolución con la que se habían identificado desde el período insurreccional.

 

La que había sido planeada como una acción pacífica devino en agresión por parte de las fuerzas del orden y los convocados fueron dispersados con disparos al aire para luego ser perseguidos y detenidos en número de 17. Por la cercanía con las actividades relacionadas con la visita de Mikoyán, en la zona habían apostados muchos militares, pero también prensa internacional que pudo cubrir lo sucedido y generar resonancia fuera de Cuba.

Imagen 1. Foto publicada por la Revista Life, republicada por RTV Martí.

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A la vuelta a su rutina académica, los gestores de la protesta que cursaban estudios en la UH fueron sometidos a varios episodios de censura, mientras su popularidad crecía entre la masa estudiantil. Ya desde antes del episodio asociado a Mikoyán, ellos convocaban a la reflexión sobre la realidad nacional desde el periódico universitario Trinchera, del cual Müller era editor.

 

El 9 de febrero, a días del suceso señalado, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la UH, comandante Rolando Cubelas Secades, quien antes había sostenido relaciones de amistad con los manifestantes, demandó la expulsión de estos en medio de un debate espontáneo de los que eran habituales en el campus. Una abrumadora mayoría frustró su objetivo y concluyó la asamblea proclamando que la Revolución no era capitalista ni comunista, sino humanista.

 

A Müller, quien era Secretario de Cultura en la Escuela de Derecho, lo provocaron continuamente quienes ya se alineaban en torno a la doctrina marxista-leninista y seguían fielmente las disposiciones gubernamentales. En una ocasión apareció un muñeco con su nombre colgado de un árbol, sin embargo, aunque las discusiones de corte ideológico eran cada vez más enconadas, se mantenía el diálogo abierto en áreas de la universidad, fundamentalmente en la Plaza Cadenas.

A fines de marzo de 1960, después de ese primer intento de expulsión, el presidente de la FEU de la Escuela de Ingeniería, José Rebellón Alonso, agredió físicamente a Alberto Müller debido a sus discrepancias ideológicas. La pelea no produjo mayores consecuencias gracias a la intervención de una estudiante que se interpuso entre ambos.

 

Mientras tanto, Cubelas, el presidente de la FEU no cejaba en el empeño de lograr la salida de la Universidad de La Habana de los tres estudiantes abiertamente anticomunistas que participaron en la acción del Parque Central. Estos eran, además de Müller, los alumnos de Ciencias Sociales Ernesto Fernández Travieso y Juan Manuel Salvat Roque, este último secretario de la FEU en su escuela.

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