Yulys Espinosa Acosta

Yulys Espinosa Acosta cursaba el segundo semestre del tercer año de la Licenciatura en Economía, en la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte y Loynaz”, cuando fue citada a una reunión a realizarse en una oficina del edificio de la rectoría.  Con anterioridad, sus dos mejores amigos habían conversado con ella para alertarla sobre los cuidados que debía tener respecto a los criterios que manifestaba en clases acerca del Proyecto Varela, la iniciativa de la sociedad civil que impulsaba un referéndum en aras de iniciar una transición democrática, y de la cual Yulys era firmante.

 

La joven católica había explicado a sus condiscípulos las generalidades del Proyecto y su alcance respecto al carácter inclusivo por convocar a la diversidad de actores sociales que hacen vida en Cuba, así como de la observancia de la Constitución vigente entonces. Se trataba, argumentaba la alumna, de propiciar la expresión democrática del criterio ciudadano en el marco de la legalidad. Yulys se refirió a estos aspectos en dos sesiones de clases de la asignatura de Preparación para la Defensa, adscripta a la Cátedra Militar de la Universidad, debido a temas sujetos a debate por el profesor.

 

Vale aclarar que este tipo de asignatura va dirigida a sistematizar el entrenamiento militar con énfasis en aspectos prácticos en función de una posible agresión armada desde el extranjero. Las cátedras militares también operan en el plano del sostenimiento de los postulados ideológicos pautados por el Partido Comunista de Cuba (PCC). El encuentro al que fue llamada se realizó en una oficina que Yulys no conocía y lo dirigieron autoridades universitarias del nivel central, tampoco estaban los dirigentes estudiantiles de la Facultad de Economía. Asistieron dos hombres que no se presentaron y que la estudiante no había visto antes, presumiblemente se trataba de los agentes de la Seguridad del Estado a cargo del caso. En ese momento el rector de la Universidad era Carlos Díaz Barranco, ex-secretario del PCC en la provincia.

 

Yulys se mantuvo firme antes las increpaciones al Proyecto Varela, orientadas a catalogarlo de “amenaza para la Revolución” y convidó a ventilarlo abiertamente en la Universidad para que todos los estudiantes lo conocieran y pudieran opinar respecto a su validez o no, y en consecuencia decidir si firmaban.

 

Concluyó la cita en una advertencia sobre su posible activismo a favor del Proyecto en cuestión. Simultáneamente, agentes de la Seguridad del Estado se presentaron en su casa, ubicada en el poblado de Jiquí, municipio Esmeralda, y amenazaron a su familia respecto a una posible expulsión de la Universidad si Yulys persistía en manifestarse públicamente a favor del Proyecto, ellos debían trasmitirle dicha disposición. Como consecuencia de esa incursión represiva en el seno de su familia, se generó un clima de miedo y zozobra entre sus seres queridos. En la misma universidad, amigos de Yulys que cursaban la carrera de Medicina Veterinaria, estaban siendo acosados y resultaron expulsados en una reunión que derivó en acto de repudio. La joven decidió acompañarlos en ese trance, pero agentes de la Seguridad del Estado le impidieron el acceso.

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