Thais Pujol Acosta

En noviembre de 1991, Thais Pujol Acosta cursaba el segundo año de la Licenciatura en Letras en la Facultad de Artes y Letras, de la Universidad de La Habana (UH). La joven mantenía relación de amistad con la escritora María Elena Cruz Varela, quien gozaba de gran prestigio dentro de la intelectualidad cubana y había recibido, entre otros, el Premio Nacional de Poesía “Julián del Casal” (1989). Cruz Varela hacía parte de Criterio Alternativo, grupo disidente que nucleó a intelectuales que polemizaron la realidad cubana de los años posteriores a la caída del Muro de Berlín, y del que el padre de Thais, José Luis Pujol, había sido uno de los fundadores.

 

Este proyecto instaba a la democratización de la sociedad cubana, así como a la puesta en libertad de los presos políticos, pero también había pasado a la generación de una declaración conocida como la Carta de los Diez. La represión gubernamental se hizo álgida contra los firmantes y el terror perpetrado por los órganos de la Seguridad del Estado cubana se desató, a través de la violencia ejercida por turbas revolucionarias que se desplegaron frente a la casa de la poeta, hasta llegar al punto de invadir su domicilio y abusarla físicamente.

 

El día en que se ejecutó el ataque a Cruz Varela, la joven estudiante había decidido visitarla para solicitarle un libro que necesitaba consultar por un trabajo de la facultad. Thais no tenía idea de que la aglomeración de personas frente al edificio consistía en un acto de repudio contra su amiga. Mientras caminaba hacia la entrada, una de las personas que vociferaba la identificó como asidua a la vivienda señalada y, por ende, fue clasificada como contrarrevolucionaria. Inmediatamente “Me agarraron, me arrastraron… Imagínate a cientos de personas que de pronto se abalanzan sobre ti. Es como si salieras de tu cuerpo. La experiencia más alucinante de mi vida. Me arrancaron la cadena de oro, me rompieron la ropa, en fin. Me llevaron para la policía de Alamar, y me soltaron como a las 11 de la noche”.

 

Un día después de la traumatizante experiencia, Thais decidió reincorporarse a la facultad. Desde su llegada al edificio, ubicado en las afueras del campus, notó el ambiente enrarecido al ver a varios estudiantes que la miraban y se alejaban, pero nadie dijo nada hasta que entró a su aula de clases.

Frente al grupo de estudiantes se encontraba la decana, Dra. Ana María González Mafud, quien tomó la palabra y dijo: “Aquí hay dos lados, el lado de la Revolución y el lado de la contrarrevolución. Thais está en el lado de la contrarrevolución y yo vengo a ver de qué lado están ustedes?”.

A continuación, se hizo un silencio que sólo interrumpió una estudiante para manifestar que Thais era buena alumna, el resto del colectivo guardó silencio.

 

Thais Pujol explicó que, si la expulsaban por pensar y expresar su inconformidad acerca del estado de cosas imperante en el país, era la decisión de los presentes, pero que no podían argumentar su pertenencia a ninguna organización disidente porque no era el caso.

 

Como conclusión del acto disciplinario dirigido por la decana, y con presencia de otros profesores, se le comunicó a la estudiante que quedaba expulsada de la universidad. Una maestra, la Dra. Ofelia García Cortiñas, abrazó a Thais y le dijo que no se graduaría de filóloga, pero sí de valiente.

 

Thais Pujol explicó que, si la expulsaban por pensar y expresar su inconformidad acerca del estado de cosas imperante en el país, era la decisión de los presentes, pero que no podían argumentar su pertenencia a ninguna organización disidente porque no era el caso.

 

Como conclusión del acto disciplinario dirigido por la decana, y con presencia de otros profesores, se le comunicó a la estudiante que quedaba expulsada de la universidad. Una maestra, la Dra. Ofelia García Cortiñas, abrazó a Thais y le dijo que no se graduaría de filóloga, pero sí de valiente.

 

En enero de 1992, Thais presentó el recurso de apelación ante el Ministro de Educación Superior, impugnando la Resolución Rectoral N° 929-91, mediante la cual el rector Armando Pérez Perdomo daba curso a la solicitud de la Decana de la Facultad de Artes y Letras, Ana María González Mafud, para hacer efectiva su separación definitiva de la UH.

El Ministro, Fernando Vecino Alegret, nunca respondió a la solicitud presentada por la estudiante, aún y cuando el documento observaba todas las formalidades legales requeridas para ello.

Calificada como desafecta a la Revolución, con su padre cumpliendo condena como prisionero político y sin ninguna posibilidad de incorporarse a la vida profesional en Cuba, en diciembre de 1992, gracias a las gestiones de la Embajada de España en Cuba, Thais Pujol Acosta parte al exilio con una beca estudiantil. El gobierno cubano generó un incidente diplomático, pero no pudo revertir el otorgamiento.

 

En España, la antes estudiante de la UH, se graduó de ciencias filológicas por la Universidad de Valladolid (UVA). Años después, visitó su antigua facultad y asegura que ha olvidado los nombres de quienes hicieron parte del bando de los revolucionarios.

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