Roger Rubio Lima

Roger Rubio Lima iniciaba el segundo año de la licenciatura en Pedagogía de la Enseñanza de las Artes Plásticas, en la Facultad de Humanidades del Instituto Superior Pedagógico de Camagüey “José Martí”, cuando por medio de una profesora del instituto preuniversitario interno donde le habían asignado la realización de la práctica docente, fue citado a una reunión en la Facultad dentro de tres semanas.

 

En la notificación verbal se le indicaba que no podría presentarse en el preuniversitario hasta tanto no ocurriera el encuentro. Por tanto, Roger perdería las tres primeras semanas del curso escolar. Desde el curso anterior, durante su primer año como estudiante universitario, Roger había entrado en conocimiento del Proyecto Varela, una iniciativa de la sociedad civil que, al amparo constitucional, buscaba incidir en la democratización de Cuba.  El futuro pedagogo participaba activamente de la Pastoral Juvenil en la Diócesis de Camagüey, y allí se puso al tanto de los fundamentos del Proyecto así como de las bases ético-conceptuales de su principal promotor, el también católico Oswaldo Payá Sardiñas, líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL).

 

Identificado con el objetivo de ese intento ciudadano, firmó la propuesta y participó como activista de la misma recopilando firmas entre la población cercana a su zona de residencia en el municipio de Esmeralda. En el verano de 2002, aprovechando el período vacacional, Roger viajó a La Habana con el propósito de conocer a Payá e integrarse al MCL. Al regresar a Jaronú, su pueblo, el estudiante se encontró con el mensaje que especificaba que no podía presentarse en su centro de destino para las prácticas hasta tanto no asistiera a la reunión a efectuarse en tres semanas (23 de septiembre), en el decanato de la Facultad de Humanidades.

 

En la fecha dispuesta, Roger asistió al encuentro. Lo esperaban el decano de la Facultad, Luis Ortiz Hernández, la Secretaria del núcleo del Partido Comunista (PCC), Anialka González Padrón, el Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y el Secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). También permanecieron dos sujetos que no se presentaron y que el estudiante no había visto antes, presumiblemente agentes del Departamento de Seguridad del Estado (DSE). Después de la embestida de maltrato verbal y los cuestionamientos acerca del Proyecto Varela, promulgados por el decano y la secretaria del PCC, fundamentalmente, le comunicaron que sería expulsado por su participación en el mismo. Roger argumentó a favor de la legitimidad constitucional y ética de dicho Proyecto y su líder, el activista por los derechos humanos Oswaldo Payá, a lo que ripostaron con la consigna “La universidad es para los revolucionarios”.

 

Terminada la reunión, se le señaló al joven sancionado un término de tiempo para recoger la Resolución que oficializaba su expulsión. El documento que días después obtendría Roger, señalaba al ausentismo como única causa de la baja docente basándose en las tres semanas en que, por disposición de las autoridades universitarias, no había concurrido a la práctica. Roger decidió no admitir esa Resolución, por considerarla fuera de lugar respecto a la veracidad de todos los hechos transcurridos desde el momento en que fue citado verbalmente a través de la profesora del preuniversitario donde le correspondía iniciar su práctica docente.

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