Remy Ramsés Hernández Louis

Remy Ramsés Hernández Lois comenzó a trabajar como profesor de Artes Plásticas, en noviembre de 2020, en la Escuela Pedagógica “Eduardo García Delgado” del municipio Boyeros, La Habana.

 

Desde su llegada al centro, Hernández Lois evitó a integrarse a la sección sindical, lo cual provocó que meses después tuviera que solicitar la baja de la escuela.

 

Aunque en el artículo 13 de la Ley 116/2013 “Código de Trabajo” (República de Cuba, 2013), el derecho de asociación de los trabajadores se reconoce como un acto voluntario, en la práctica no funciona. Debido a que los sindicatos forman parte del esquema de control que emplean las organizaciones políticas y las administraciones sobre los trabajadores, la pertenencia a estos es prácticamente obligatoria, de manera que los trabajadores que se niegan a afiliarse son hostigados por diferentes vías, con el propósito de lograr su integración, que se retiren o sean expulsados del centro laboral.

En los inicios, Hernández Lois evadió los llamados a integrarse al sindicato, pero sin ofrecer una negativa abierta, sabiendo las consecuencias que esto podría traerle. Sin embargo, los de profesores, directivos del centro y dirigentes sindicales fueron en aumento.

 

“En una ocasión, Jorge [Díaz Rodríguez], el jefe de área de Educación Artística me insistió que debía integrarme al sindicato y pagarlo, a lo que le respondí directamente que no lo iba a hacer, que no me interesaba afiliarme. En ese momento me dijo algunas cosas, pero lo ignoré y seguí caminando”, dijo Hernández Lois al Observatorio de Libertad Académica.

 

“El 30 de abril de 2021 yo me encontraba solo dentro de un aula, llenando documentación de los estudiantes y entraron al local la secretaria general del sindicato y el secretario del núcleo del Partido en el centro. Sin ningún aviso previo se sentaron delante de mí y empezaron a cuestionarme sobre mis motivos de por qué no quería pertenecer al sindicato. Estaban en plan policía malo, policía bueno. La secretaria del sindicato me hablaba de una forma más delicada, mostrándose comprensiva, mientras que el del Partido me amenazaba y me decía que tenía que irme de la escuela porque yo no estaba de acuerdo con ‘el proceso’ y con pagar el sindicato, y que eso era una violación del convenio colectivo del trabajador. Yo les respondí que me encontraba trabajando y no iba a discutir con ellos sobre el asunto en ese momento”, prosiguió.

Acto seguido, Hernández Lois se presentó ante su jefe de área, Jorge Díaz Rodríguez para entregar la documentación en la que estaba trabajando. Allí comenzaron a tener una conversación en la cual Hernández le expuso los motivos por los cuáles no estaba interesado en pertenecer al sindicato.

 

“Sin embargo, cuando termino de hablar en esta conversación que pensé era algo informal, él sacó una hoja y empieza a escribir todo lo que le había dicho. Yo me insulté, pues no sabía que fuera a hacer eso. Lo que había hablado con él no era para que me tomara testimonio. Me fui de ahí muy molesto y dije que iba a pedir la baja del centro”.

 

Ese mismo día 30 de abril, la subdirectora de la escuela, Yamela Rodríguez Cintra, lo citó a una reunión con el jefe del área, en la cual concluyeron que el profesor sería analizado por una comisión disciplinaria debido a su negativa a pertenecer al sindicato.

 

El profesor contactó a un amigo que había ejercido como fiscal y le contó lo ocurrido buscando su consejo. Él le sugirió que después de todo eso que había pasado lo mejor era que se fuera de la escuela, pues le iban a hacer la vida imposible.

 

Varios días después, el profesor Hernández Lois entregó su carta de renuncia, solicitando la baja del centro.

 

Actualmente Remy Ramsés Hernández Lois se encuentra en Serbia en medio del proceso de solicitud de asilo político.

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