¿Qué es la libertad académica?

La democracia tiene un vínculo indisoluble con el respeto de los derechos humanos, en especial, con el derecho a la libertad académica. Esto se debe a la importancia de la universidad en la generación del pensamiento crítico y el conocimiento científico, que permite el desarrollo y evolución de la sociedad. 

La libertad académica es un derecho humano de los universitarios (profesores, estudiantes e investigadores). En la Observación general Nº 13 párrafo 39, se establece que “los miembros de la comunidad académica son libres, individual o colectivamente, de buscar, desarrollar y transmitir el conocimiento y las ideas mediante la investigación, la docencia, el estudio, el debate, la documentación, la producción, la creación o los escritos. La libertad académica comprende la libertad del individuo para expresar libremente sus opiniones sobre la institución o el sistema en el que trabaja, para desempeñar sus funciones sin discriminación ni miedo a la represión del Estado o cualquier otra institución, de participar en organismos académicos profesionales o representativos y de disfrutar de todos los derechos humanos reconocidos internacionalmente que se apliquen a los demás habitantes del mismo territorio”.
 
De este modo, según Bernasconi (citado por Gómez et al, 2020) la libertad académica permite que las universidades alcancen sus funciones de creación, cultivo, difusión y aplicación del saber. Por ello, es necesario que “los profesores, que son quienes la llevan a cabo, gocen de libertad para investigar y para enseñar, y los estudiantes, también la tengan, tanto para aprender como para investigar (si participan de esa actividad)”.

En estos términos, según Madrid Ramírez (2016, p. 674), quien cita la nota 15 de la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae: “La libertad académica es la garantía dada, a cuantos se ocupan de la enseñanza y de la investigación, de poder indagar, en el ámbito del propio campo específico del conocimiento y conforme a los métodos propios de tal área, la verdad por doquiera el análisis y la evidencia los conduzcan, y de poder enseñar y publicar los resultados de tal investigación (…)”

La libertad académica permite el desarrollo de la educación, la investigación y la publicación de los resultados de las mismas. Para Marín (citado por Gómez, Velazco, Faría y Villalobos, 2020) es una facultad de los que enseñan e investigan, aquellos que buscan la verdad y la publican sin limitaciones. Implica la libertad dentro de la legalidad, para cuestionar y poner a prueba los conocimientos adquiridos, proponer nuevas ideas y sostener opiniones polémicas sin correr el riesgo de perder el cargo o las facultades adquiridas dentro de las instituciones. Para no ser perseguidos por el Estado, y porque, además,  permite el ejercicio de otros derechos.