Mario Michel Senallé Pérez

En 1997, Mario M. Senallé Pérez cursaba la Licenciatura en Educación, en la especialidad de Educación Plástica, radicada en el Instituto Superior Pedagógico “Jose Marti” de Camagüey (ISPC). El estudiante ejercía como ceramista y pintor con anterioridad a su matrícula en la universidad, llegando a realizar su primera exposición personal durante el curso inicial en las propias instalaciones del centro docente.

 

Su trayectoria estudiantil se desarrollaba con satisfactorios resultados y finalizaba el tercer año cuando fue llamado por teléfono a su casa por el rector Reynold Pérez, para solicitarle colaboración en el montaje de una exposición.

Ese domingo, a media mañana, un auto Volga lo recogió en su casa, iba conducido por el propio rector, y lo acompañaba el profesor Joaquín Ricardo Cruz, con quien el estudiante tenía más cercanía.

 

Al llegar al Instituto, los docentes pidieron a Mario que esperara. Pasados algunos minutos, se le acercaron dos civiles que se identificaron como agentes del Departamento de Seguridad del Estado. El rector indicó a Mario que siguiera a ambos hombres y tanto él como el profesor Joaquín entraron a la oficina rectoral.

 

Los agentes condujeron al joven al despacho contiguo y comenzó un largo interrogatorio donde se le acusaba de haber dañado un busto de yeso que reproducía la imagen del líder histórico del movimiento estudiantil cubano, Julio A. Mella. Se basaban en un chiste que el alumno hiciera al profesor Joaquín Ricardo, una vez que ya el busto había resultado parcialmente destruido por la exposición climática permanente, dada la composición química de los materiales con que estaba fabricado.

Mario había jugado diciendo algo como que el daño guardaba relación con sus posibilidades físicas para embestirlo violentamente. Esa broma sólo fue compartida con el profesor Joaquín, quien la contó al rector y éste, a su vez, dio parte a la Seguridad del Estado.

 

Al no poder probar un caso de vandalismo y afrenta a símbolos políticos, el interrogatorio se orientó a cuestionar el significado de las piezas que el artista había expuesto en la universidad mientras cursaba el primer año, en la muestra “Búsquedas perdurables”

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