La “Batalla de ideas”: contexto, origen, concepto, resultados y consecuencias

Para comprender por qué Fidel Castro, en el discurso pronunciado en el VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) el 5 de diciembre de 2004, le prestó tanta importancia a la “Batalla de ideas”, es necesario comenzar por definir el contexto en que ocurrió.

 

El contexto

 

En 1991 la desaparición de la Unión Soviética puso al desnudo la dependencia de la economía cubana de las subvenciones soviéticas. La crisis, denominada con el eufemismo de “Período Especial en tiempos de Paz”, generó un brusco empeoramiento de las condiciones de vida, paralizó los proyectos gubernamentales y se reflejó en el descontento popular, como sucedió con las manifestaciones antigubernamentales del 5 de agosto de 1994, conocidas popularmente como “el Maleconazo” y con la fuga de 33.000 cubanos, de los cuales 31.000 fueron retenidos en la Base Naval de Guantánamo.

 

Ante el hecho, el Gobierno, en lugar de rectificar el rumbo equivocado para fomentar una economía propia, optó por implementar un paquete de medidas – de corte reformista– pero coyuntural y limitado, en espera de “mejores tiempos”.

 

En 1998 el teniente coronel Hugo Chávez, después de su fallido golpe de Estado en Venezuela en 1992, al ser liberado, fue recibido en Cuba a nivel de un jefe de Estado. De regreso a Venezuela, con un mensaje populista, se impuso en las elecciones presidenciales, y al ocupar el poder asumió la subvención de la maltrecha economía cubana, lo que permitió al Gobierno de la Isla detener las medidas reformistas y financiar un conjunto de planes monumentales sin sustento económico propio.

Origen

 

El 22 de noviembre de 1999, Elisabeth Brotons, con su hijo de cinco años y otras 13 personas, huyó de Cuba en una embarcación improvisada que naufragó. Ella murió y el niño, Elián González Brotons, después de varios días a la deriva, asido a un neumático, fue rescatado, entregado al servicio de guardacostas y concedida la custodia legal a su tío abuelo.

 

Ante el reclamo de la patria potestad por el padre de Elián, los tribunales estadounidenses carecían de jurisdicción sobre el caso, por tanto, las autoridades de Inmigración de Estados Unidos tenían que proceder a la devolución del hijo a Cuba.

 

El hecho, coincidente con la crisis interna y el arribo de las subvenciones venezolanas, propició al Gobierno de Cuba una apreciable oportunidad para combatir el desánimo en el pueblo y aprovechar el reclamo de la patria potestad para ganar una batalla política y de opinión pública nacional e internacional.

 

El 3 de diciembre de 1999 Fidel, dijo: “intercambié con los compañeros de nuestra dirección, y sin perder un minuto me comuniqué con los dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas y de la Federación Estudiantil Universitaria. Cuarenta y ocho horas después, el 5 de diciembre, mil jóvenes de las Brigadas Técnicas Juveniles, que concluían una conferencia nacional, escenificaron la primera protesta ante la Oficina de Intereses de los Estados Unidos. Así debutó la “Batalla de ideas”.

 

Fracasadas las negociaciones con los parientes del niño, el Departamento de Justicia norteamericano ordenó su rescate por la fuerza para ser entregado a su padre. El 29 de junio del 2000, el regreso de Elián a Cuba fue utilizado para infundir el ambiente delirante de “triunfo”, que Fidel Castro rememoró en el discurso pronunciado en el VIII Congreso de la UJC, cuyo eje central fue la “Batalla de ideas”, instrumento para reforzar el adoctrinamiento, la universalización de la enseñanza y la militarización, pero sin economía propia.

Concepto

 

El término batalla, de origen militar, designa el enfrentamiento entre dos ejércitos en el que el fin de cada uno es vencer al otro. Las ideas, en cambio, son para convencer, buscar verdades, encontrar respuestas, donde incluso las ideas erróneas tienen su función. Al respecto de ellas, el término adecuado no sería el de batalla, sino el de debate. Pero este resulta un concepto inaplicable en ausencia de la libertad de expresión, de la igualdad de oportunidades y de respeto al otro.

 

La “Batalla de ideas” no surgió de una reflexión en torno a la importancia de las ideas, sino como un subproducto del litigio sobre la patria potestad del niño Elián González, siguiendo la misma estrategia de otras tantas batallas previas como las de: alfabetización, por el 6to y luego el 9no grado, la universalización de la enseñanza, o la zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar. La “Batalla de ideas” estuvo integrada por marchas combatientes, “debates televisivos”, consignas, tribunas abiertas en todos los municipios y discursos para mantener a la población en un estado político-movilizativo permanente.

 

Aunque Fidel Castro fue el iniciador y estratega de la “Batalla de ideas” en Cuba, el término no era nuevo. Lo había utilizado Carlos Marx en la década de 1840 en la crítica a la filosofía alemana. Lo usó Antonio Gramsci, quien consideraba que ganar la batalla de las ideas era tan importante como controlar los medios de producción. Incluso Margaret Thatcher empleó la expresión "Batalla de las ideas". Lo nuevo, fue tomar la frase de José Martí “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”, sacada de su contexto y significado para usarla como fundamento de su “Batalla de ideas”.

El discurso en el VIII Congreso de la UJC

 

Fidel comenzó por citar sus palabras de tres momentos anteriores:

 

Primero. - El 8 de octubre de 1997, en el Informe Central al V Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), expresó:

“Hay que trabajar con los ciudadanos en concreto, uno a uno; no es solo el trabajo a través de la prensa y de la televisión, o de las conferencias, o de los mítines políticos. El trabajo de convencer y persuadir a los seres humanos uno por uno es histórico. Las religiones se crearon de esa forma y han durado miles de años”.

 

Y más adelante añadió:

 

“En el Partido hay 780.000 ciudadanos, y luego están todos los demás revolucionarios que no son miembros del Partido. Es tarea de todos la de convertir en regla lo que en muchos casos es excepción y la de generalizar nuestras mejores experiencias… hay que hacerlo. Esa sería la verdadera victoria de las ideas”.

 

Se trataba de un llamamiento a los militantes de la UJC para adoctrinar a los no militantes y conformar un pensamiento único, cuya intención evidente era materializar el sueño de eternizar el totalitarismo implantado; algo que explica porqué en el año 2002, en respuesta al Proyecto Varela, se procedió a la reforma constitucional que respaldó en su artículo 4 la vieja aspiración: “El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable”.

 

Segundo.

 

- El 10 de octubre de 1997, en la clausura del V Congreso, repitió lo dicho en el Informe Central acerca del adoctrinamiento: “Tenemos el Partido, tenemos nuestra magnífica juventud… a la cual, desde luego, le pedimos y siempre le pediremos más, y le pediremos más trabajo político que no es lo mismo que usar una consigna… Hay que trabajar con los ciudadanos en concreto, uno a uno; no es solo el trabajo a través de la prensa y de la televisión, o de las conferencias, o de los mítines políticos. El trabajo de convencer y persuadir a los seres humanos uno por uno es histórico. Las religiones se crearon de esa forma y han durado miles de años.” […] “No se puede hacer trabajo político en abstracto…”

Tercero.

 

- El 10 de diciembre de 1998, en el VII Congreso de la UJC, afirmó:

 

“Hay que reunirse en medio de la batalla, con la tropa élite para debatir, analizar, profundizar, trazar planes, estrategias, abordar temas y elaborar ideas, como cuando se reúne el estado mayor de un ejército”. […] “Utilizar sólidos argumentos para hablar con los militantes y con los que no son militantes; para hablar con los que pueden estar confundidos, o incluso para discutir y polemizar con aquellos que tengan posiciones contrarias a las posiciones de la Revolución, o porque están influidos por la ideología del imperialismo en esta lucha tremenda de ideas que libramos desde hace años”. […] “En esta lucha de tipo ideológico las armas fundamentales son las ideas, el arsenal de municiones más importantes es también el de las ideas. Tenemos que pertrechar de ideas a nuestros cuadros, para que ellos, a su vez, las vayan transmitiendo a toda la juventud y a todo el pueblo”. […] “Este ejército conoce su plan, conoce su estrategia, y los enemigos que se vayan enterando sobre la marcha. Vuelvo a asociar la idea de esta lucha a una gran batalla que libra un ejército de vanguardia, una tropa élite de la Revolución…”.

 

Aquí introduce otra idea clave del discurso: la militarización. Emplea los términos “tropa élite”, “estado mayor”, “ejército de vanguardia”. Es decir, la “Batalla de Ideas” es para imponer, no para buscar la verdad consensuada, de ahí la necesidad de la disciplina militar.

 

Además del adoctrinamiento y la militarización, con el secretismo denota la falta de transparencia y la desconfianza hacia el resto de los cubanos. “En la breve reunión con el nuevo Comité Nacional pude hablarles con un poco más de libertad, por ser un número más reducido de compañeros, y en una reunión con el Buró Nacional podríamos hablar con mayor libertad todavía, más argumentos y elementos de juicio”.

 

“Y digo ideas porque esta lucha de la que estamos hablando va a ser fundamentalmente una lucha de ideas; no serán guerras. Los problemas del mundo no se resolverán con armas nucleares, es imposible, ni se resolverán mediante guerras; e incluso digo más, no se resolverán mediante revoluciones aisladas que, en el orden implantado por la globalización neoliberal, pueden ser aplastadas sencillamente en cuestión de días o cuando más de semanas”.

 

Resultados

 

Según explicó Fidel en su discurso, se mejoró la alimentación en las escuelas que tienen servicio de almuerzo escolar; se brindó atención sistemática a los niños con problemas nutricionales; se aplicó un sistema de doble sesión de clases que posibilitó que los niños de Primaria aprendiera 2,2 veces más en Matemática y 1,5 veces más en Español que hace cuatro años; se experimentó un modelo educativo diferente en las Escuelas Secundarias Básicas, con un profesor general integra para sólo 15 alumnos, el cual imparte todas las materias, excepto Inglés y Educación Física; se programó que los estudiantes de Secundaria Básica recibieran merienda escolar o almuerzo; se fundó la Universidad de las Ciencias Informáticas; la Biblioteca Familiar contribuyó al acceso de nuestro pueblo a lo mejor de la literatura cubana y universal; se concluyó la construcción, reconstrucción o ampliación de 5.810 obras; 913 escuelas recibieron una reparación capital y se construyeron 32 nuevas; se han producido 457’840.862 ejemplares de libros, tabloides, folletos y otras producciones poligráficas para los distintos programas y misiones.

 

Además, se inauguraron dos nuevos canales televisivos para trasmitir los programas educativos; se creó una editorial para dotar a las bibliotecas escolares y centros de documentación de la literatura indispensable; se desarrolló un programa extensivo del aprendizaje de la computación con los llamados “Joven Club”; se formaron maestros emergentes para la enseñanza primaria y se formaron trabajadores sociales comprometidos con la Revolución; se establecieron universidades en todos los municipios del país, se inauguraron Escuelas de Instructores de Arte en todas las provincias, con centros de formación de Artes Plásticas, Música, Danza, Teatro y otras manifestaciones artísticas. En total casi 200 Programas que convertirán a Cuba “en el país más culto del mundo”.

Con ese fin, unos 10’900.000 compatriotas participaron en las 161 Tribunas Abiertas realizadas; 11’800.000 sumaron las 18 Marchas efectuadas; 1.030 mesas redondas, convertidas en una universidad política con información actualizada y oportuna, análisis profundos y veraces sobre las groseras mentiras y pérfidas agresiones del imperio contra nuestro pueblo, y sobre importantes temas de política internacional, economía, cultura, ciencias, deportes y otros tópicos de interés.

 

En otra parte de su discurso expresó: “A las tareas de intercambio, análisis y orientaciones con ese grupo constituido en su mayoría por dirigentes de la Juventud Comunista y representantes de los trabajadores, los estudiantes y las mujeres, bajo la dirección de nuestro Partido, he dedicado en estos años más de 7.000 de provechoso e inolvidable esfuerzo”.