Karla María Pérez González

Karla María Pérez González comenzó a estudiar Periodismo en septiembre de 2016, en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV). Seis meses antes de entrar a la carrera (febrero de 2016), se integró al movimiento político “Somos+”, una organización constituida en 2013 con el objetivo de “construir un país moderno, próspero y libre” (Somos+, 2013). Esta iniciativa disidente ha sido descalificada y perseguida por el gobierno cubano, que la clasifica como un proyecto subversivo y contrarrevolucionario financiado por los Estados Unidos. Según relató la joven estudiante: “Me motivó a integrar ese movimiento que había mucha gente buena allí, personas que consideraba ejemplo a seguir. Al inicio, ese movimiento fue como un espejo del país que yo quería”.

 

En el blog de la organización Somos+, Karla comenzó a publicar artículos sobre la realidad del país y de su provincia. Conocedora de la repercusión que tiene el periodismo fuera de los medios oficiales, Karla firmaba con el seudónimo de Oriana. “En sus columnas como Oriana en el blog opositor, Pérez González se apenó por su entorno –‘Cienfuegos está muerta, dormida’–; criticó al Partido Comunista por ‘marginar del debate a millares de cubanos que representan la  oposición’; señaló ‘la revolución interna que se está sucediendo’ entre los periodistas de los medios oficiales; lamentó la ‘escasa motivación’ del personal de servicios públicos para la atención al cliente; describió a una juventud ‘llena de sueños frustrados’ y que ‘apenas pestañea’; anheló más debate público y ‘el entierro de la obsoleta suposición de que los once millones pensamos igual, cuando ni dos lo hacemos’; y se dijo ‘firme en el diseño de mi destino, donde escribir será mi misión, y cuando me bloqueen yo tumbaré otra puerta’” (Del Llano, 2017).

 

Desde el mes de marzo en la universidad comenzó a urdirse, a espaldas de Karla Pérez, su expulsión de la carrera. Así lo describió ella en una de sus publicaciones:

 

“15 de marzo. Reunión con miembros de la UJC de mi aula donde se presentó un video realizado por la institución desacreditando al movimiento Somos+, y a mí como miembro del mismo. También se expusieron enlaces compartidos, escritos y criterios expuestos en mi perfil de Facebook. Yo, como individuo sobre la cual giraba el debate, no fui invitada y me enteré varios días después ya que además les advirtieron a mis compañeros que no me comentaran.” (Pérez, 2017).

 

En la segunda semana de abril comenzó el proceso definitivo de su expulsión. Nuevamente sin su presencia, el 10 de ese mes realizaron una reunión con militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de la carrera de Periodismo. Allí hablaron concretamente de su expulsión de la universidad y mostraron a los presentes las publicaciones de Karla como evidencia probatoria de sus supuestas violaciones. También les informaron a los jóvenes que quienes se opusieran a la sanción contra Karla serían analizados posteriormente.

 

El día siguiente ocurrió el análisis definitivo:

 

“Llegué a las 8:30 am al aula 30 de la Facultad de Humanidades junto a mis padres y a ellos no los dejaron pasar. El colectivo ‘decisor’ estaba  integrado por la brigada de la FEU de mi aula (o sea, los 14 estudiantes de primer año), cuatro profesores de la carrera y seis miembros de la dirección de diferentes organizaciones:

 

- Decana de la facultad: Osneidy León

- Presidente de la FEU de la facultad: Armando Raúl Reguera Monzón

- Presidente de la FEU de la universidad: Jorge Ignacio Castañeda López

- Secretario General de la UJC de la Universidad: Hermes Germán Aguilera

- Secretario General de la UJC de la Facultad: Giovany Peñate (representante de la FEU en la carrera de Periodismo)

 

La reunión comenzó a las 9:00 A.M. y se extendió hasta las 12 del día aproximadamente. Mi propio compañero de aula, Ney Cruz, el jefe de la brigada de la FEU, con quien no había tenido ningún percance jamás, fue quien se levantó y propuso mi expulsión de la Universidad. Fueron tres horas de maltrato psicológico, de interrupciones donde, durante las pocas ocasiones en que se me permitió defenderme, se expusieron elementos falsos que iban desde que yo estaba haciendo ‘captaciones’ hasta que pertenecía a la directiva de Somos Más.” (Pérez, 2017).

 

Los motivos alegados para justificar la expulsión fueron su pertenencia a la organización Somos+ y la publicación de artículos en el blog de esta agrupación. “Se me acusó también (obvio que fue rebatido por los compañeros del aula que me conocían realmente) de ‘manipulación’ hacia mis amigos por haber llevado una estrategia desde el inicio del curso para subvertir a los jóvenes que me rodeaban (supuestamente eran orientaciones del movimiento). Difamaron de Eliécer [Ávila, presidente de Somos Más] y del movimiento. Cuestionaron mis relaciones con blogs como Lluvia de Mayo, así como las relaciones de Eliécer Ávila con Reinaldo Escobar, Yoani Sánchez y ‘terroristas de Miami’.”

 

“Hermes, el Secretario General de la UJC fue uno de los más violentos. Empleó frases destinadas a influenciar el voto de mis compañeros como: ‘Este es su Moncada, su Sierra, su Girón’, ‘Ella es del enemigo’. La votación final le correspondía solamente a los 14 compañeros de aula: 8 votos a favor de mi expulsión (destacándose el de Lisandra Borges, además vicepresidenta de la FEU de mi facultad, quien se paró en frente de aula y expresó: ‘Ella es una mala persona y nos ha engañado, yo voto por su expulsión’ y Ney Cruz, jefe de la brigada) y 6 votos en contra, que vinieron de esas personas que realmente conocían mi historia y me defendieron a capa y espada durante ese infierno.” (Pérez, 2017)

 

Concluida esta reunión, el rector de la UCLV, Andrés Castro Alegría, se reunió con todos los estudiantes de Periodismo, nuevamente sin la presencia de Karla. En este encuentro de aproximadamente una hora, comunicó oficialmente la expulsión de la estudiante e insistió en que evitaran el contacto con ella. Una vez más repitió el discurso de que Karla formaba parte de la dirección del movimiento Somos+, y que había sido entrenada para subvertir y manipular. Es importante señalar que el rector en ningún momento atendió personalmente a Karla o a sus padres cuando estos le demandaron una entrevista.

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