José Raúl Gallego Ramos

José Raúl Gallego Ramos se graduó de la licenciatura en Periodismo en la Universidad de La Habana en 2010 y, desde ese año, ocupó plaza fija como profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Camagüey (UC). Siendo parte del claustro de esa institución, se hizo máster en Comunicación por las universidades de La Habana y Guadalajara (México) y comenzó un doctorado en modalidad curricular, en la Universidad de La Habana.

 

A partir de 2016, el profesor Gallego comenzó a colaborar de forma no sistemática con medios independientes cubanos como Cuba Posible y El Toque, en los cuales publicaba textos relacionados fundamentalmente con sus áreas de investigación: relaciones entre agendas públicas, mediáticas y políticas en Cuba, y sistema cubano de medios de comunicación.

 

En diciembre de 2017, las máximas autoridades de la Universidad de Camagüey comenzaron un proceso para la expulsión del estudiante de quinto año de Periodismo, José Alemán Mesa, por publicaciones en su blog personal El Cincel Silente, en las que realizaba algunas críticas a la propia universidad y a la realidad cubana.

Ello derivó en la creación de una comisión disciplinaria y en la realización de análisis individuales con profesores, dirigentes estudiantiles y compañeros de aula del alumno. Desde la primera reunión que se realizó con el claustro del departamento, dirigida por el Vicerrector Primero, Dr. Yosvani Miranda Bastida, el profesor Gallego se opuso abiertamente a la realización de ese tipo de procesos que violaban la libertad de expresión del alumno.

 

Dos semanas después, fue citado, al igual que otros profesores y estudiantes, para una entrevista individual con dicha comisión disciplinaria. Allí, el profesor mantuvo su postura y la discusión se tornó más tensa con el Vicerrector Primero Yosvany Miranda y el profesor Dr. Efrén Álvarez, quienes actuaban como comisarios políticos e insistían en cuestionar la legitimidad de las publicaciones del estudiante Alemán Mesa, en su blog personal.

 

Ante la defensa que hizo el profesor de los derechos del alumno, la entrevista, que en realidad fue un interrogatorio, derivó en un cuestionamiento hacia los valores que el docente transmitía a los estudiantes y la función del periodismo en la sociedad, los cuales no eran los correctos, según los miembros de la comisión disciplinaria.

 

A pesar de que el educador sólo impartió docencia a este estudiante en primer año, y luego no lo volvió ver hasta inicio del quinto, pues salió del país a realizar una maestría, los censores vieron algún paralelismo entre las publicaciones de Alemán Mesa y lo defendido por el profesor, en materia de libertad de expresión, derechos y rol del periodismo.

Los miembros de la comisión que participaron en la reunión se mostraron, todo el tiempo, incómodos y en desacuerdo con las respuestas de Gallego y su posición de rechazo a cualquier forma de sanción o presión al alumno.

 

La reunión fue realizada en los últimos días de diciembre, por lo que, en las siguientes fechas, la universidad entró en receso docente. Al poco tiempo del reinicio de las actividades escolares, el 16 de enero de 2018, el profesor Gallego comprobó que dejaron de funcionarle tanto su conexión a internet como su correo electrónico institucional y fue citado para una reunión con la Decana de la Facultad de Lenguas y Comunicación, Dra. Dania Santí Morlanes.

 

Al llegar a su oficina, ésta le entregó, muy apenada, una “Medida Disciplinaria de Traslado a otra plaza de menor remuneración o categoría por término de un año”.

 

Según constaba en el documento, la decisión fue tomada sobre la base del informe final de la comisión disciplinaria creada para analizar la situación del estudiante José Alemán Mesa. Los miembros de la misma determinaron que el profesor “no mantiene una influencia positiva hacia los jóvenes del Departamento de Periodismo y con los estudiantes de la carrera”, “no mantiene una actitud integradora con los docentes del departamento”, y que había “escrito en una plataforma llamada Cuba Posible, la cual no mantiene una línea editorial en correspondencia con los principios de la Revolución”, lo que constituía una violación del artículo 30 del Código de Trabajo (MTSS, 2014) relativo al desempeño de otros cargos o empleos remunerados por parte de técnicos y profesionales de la salud, la educación y auditores.

 

El documento mencionaba, también, que el profesor había violado el artículo 3 inciso b) del Reglamento Disciplinario: “Cumplir con su plan de trabajo y los requisitos establecidos en el calificador de cargo correspondiente”) y el artículo 5 inciso n) de esa misma norma que tipifica como una indisciplina de carácter grave: “Realizar algún hecho o conducta deshonesta incompatible con las funciones que desempeña el trabajador o pueda afectar el prestigio o la moral del trabajador o del colectivo laboral y aconseje su no permanencia en el sistema”.

En la medida disciplinaria, no obstante, se reconocía que el profesor “ha demostrado responsabilidad en su autopreparación y superación personal” y que sus evaluaciones profesionales habían sido “adecuadas”. Corresponde señalar que esto último es un término engañoso que oculta que, durante siete años consecutivos, las evaluaciones otorgadas al profesor fueron de “Excelente”.

 

De esta forma, la comisión disciplinaria creada para analizar un estudiante terminó imponiendo una sanción a un profesor que no constituía objeto de su investigación.

 

El propio 16 de enero en la tarde, la decana de la facultad y otras autoridades universitarias realizaron un encuentro con los profesores del Departamento de Periodismo para informarle sobre la medida disciplinaria contra Gallego. Al profesor no se le permitió entrar al mismo, bajo el argumento de que desde ese momento ya no formaba parte del claustro del departamento. En dicha reunión, los profesores MSc. Flora Cabrera Pérez y MSc. Roberto Pareta Beltrán apoyaron la medida y expresaron criterios negativos sobre la orientación política de Gallego.

 

Para poder realizar la apelación de la medida discipliaria, el profesor debió comenzar a cumplir la sanción. Al día siguiente, Gallego fue ubicado en una plaza de bibliotecario en el Centro de Gestión de Información (CGI) de la Universidad de Camagüey, dirigido por la Dra. Floricelda Cuesta Rodríguez. Previamente, esta fue informada por la dirección de la universidad del matiz político de la sanción al profesor y se le indicó que le prohibiera cualquier forma de acceso a internet desde la institución. 

Por esta razón, Floricelda decidió que no trabajaría en la biblioteca de la Universidad y que lo ubicarían en la editorial, por ser un colectivo de trabajadores mucho más reducido, lo cual facilitaría su control y donde, además, podrían dar un mayor aprovechamiento a las habilidades profesionales del docente.

Siga leyendo aquí