Carlos Ortega Piñera

El 4 de enero de 1990, el estudiante de cuarto año de la licenciatura en Matemática de la Universidad de La Habana (UH), Carlos Ortega Piñera, fue arrestado junto a su compañero de estudios Jorge Andrés Quintana Silva. Una pareja de agentes del Departamento de Seguridad del Estado le salió al paso en la escalinata de la Facultad de Matemática-Cibernética y los condujo a una garita ubicada en el límite del campus con la vía pública.

 

Allí aguardaron la llegada de tres militares especializados en búsqueda y captura que los requisaron y esposaron para luego montarlos en un auto Lada que los condujo hasta el Cuartel General de la Seguridad del Estado, Villa Marista. Desde ese momento y hasta el mes de noviembre, fue sometido a constantes interrogatorios, mientras permaneció recluido en una celda tapiada hasta ser juzgado en la Sala de Delitos contra la Seguridad del Estado del Tribunal Provincial. El joven resultó condenado a años de prisión sin internamiento y en el mes de diciembre se le entregó la Resolución Rectoral N° 3/90 que dictaminaba su expulsión de la universidad.

 

Desde 1988, el estudiante Carlos Ortega y su condiscípulo Jorge Andrés Quintana Silva, habían comenzado a asistir a una serie de entrevistas con dirigentes políticos, en el afán de comunicarles sus inquietudes respecto a la corrupción generalizada, la no idoneidad de los funcionarios que ocupaban cargos públicos, así como sobre las consecuencias negativas del culto a la personalidad de Fidel Castro.

Estos encuentros estaban en correspondencia con el ambiente de debate y reflexión acerca del proceso social cubano que se experimentaba en la Universidad de La Habana por entonces, y que guardaba relación con las transformaciones democráticas que tenían lugar en la Europa socialista. Particular interés generaba la Perestroika y la Glasnost, de cuyos avatares la intelectualidad habanera estaba enterada, gracias a la circulación de las revistas Sputnik y Novedades de Moscú, fundamentalmente.

En los pasillos de la Facultad de Matemática-Cibernética se discutía sobre el decurso de la sociedad cubana, a partir de la muy posible implementación de las reformas aperturistas. Los estudiantes confiaban en impulsar sus criterios, contando con el respaldo de sus dirigentes. Carlos y Jorge hicieron correr la noticia falsa de que pertenecían a una numerosa agrupación juvenil con espíritu reformista dentro de los postulados socialistas, la nombraban “Camaradas de Mella”. El gobierno temía que los jóvenes se organizaran, así que la estrategia logró su cometido y pudieron conversar con el secretario nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, Roberto Robaina González, en junio de 1988.

 

A partir de ahí se sucedieron encuentros con otros miembros jóvenes de la nomenclatura política, entre ellos Juan Contino Aslán, Jorge Alfonso García (Chicho) y Bruno Rodríguez Parrilla, este último resultó el más intolerante llegando a acusar a los universitarios de traidores, una vez que estos explicaron su tesis del carácter estático de la metodología de gobierno de Fidel Castro. No fueron convocados a ninguna otra reunión y José Ramón Machado Ventura alertó a los padres del joven Ortega, quienes ocupaban responsabilidades en instancias gubernamentales, instándolos a que incidieran en un cambio de postura ideológica de su hijo.

Paulatinamente, Carlos observaba como se incorporaban nuevos estudiantes a su grupo, en el que se concentraba a los alumnos de la modalidad de curso para trabajadores (por encuentros). También, en el área del campus, notó personas ajenas que podrían estar observándolo, pero no otorgó demasiada importancia a los cambios hasta que, en 1989, justo después del juicio al General Arnaldo Ochoa, funcionarios de la UJC se presentaron en su centro de trabajo y realizaron una asamblea donde se le expulsó de esa agrupación comunista, tratando de humillarlo públicamente frente a su colectivo laboral.

Siga leyendo aquí