La revista Pensamiento Crítico: heterodoxia versus marxismo-leninismo

La clausura de la revista Pensamiento Crítico en 1971 tuvo como causa fundamental la incapacidad del modelo totalitario cubano para fomentar una economía propia y eficiente. En lugar de corregirse el rumbo tomado en 1959, se optó por someterse a una ideología y a una política con las cuales el pensamiento quedó desposeído de su condición primera y fundamental: la libertad para el desarrollo de las ideas, de la cultura e incluso de la propia ideología a la que fue sometido.

 

Cuando Fidel Castro reconoció al marxismo como ideología oficial de la revolución cubana en el programa televisivo Universidad Popular en diciembre de 1961, ya Cuba había restablecido las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética en mayo de 1960, se había declarado el carácter socialista de la Revolución en abril de 1961 y se había creado el sistema de Escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR) para la formación ideológica de los cuadros y activistas de las organizaciones revolucionarias en mayo de 196. Escuelas en las que se enseñó marxismo basado en escritos de Marx, Engels y Lenin, en manuales soviéticos y en algunos trabajos de cubanos, como el libro Los Fundamentos del Socialismo en Cuba de Blas Roca ; tarea que corrió 1 esencialmente a cargo de cuadros procedentes del Partido Socialista Popular . Y 2 en 1962, con la "Ley Reforma de la Enseñanza Superior en Cuba", el marxismo marxista irrumpió en las universidades a cargo de un contingente de graduados universitarios, formados como profesores en una de las EIR.

En ese proceso, un grupo de los noveles profesores del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, entre los que se encontraban Rolando Rodríguez y Fernando Martínez Heredia , director y subdirector del 3 4 Departamento de Filosofía y a su vez de Ediciones Revolucionarias tradujeron y 5 publicaron obras de Louis Althusser, Antonio Gramsci, Rosa Luxemburgo, Sigmund Freud, Roger Garaudy, Ernest Mandel, Max Weber, Jean Paul Sartre, entre otros pensadores e intelectuales portadores de visiones diversas sobre el marxismo.

 

Pensamiento Crítico

 

El objetivo de crear un centro de pensamiento como soporte ideológico de la revolución, implicaba la autocrítica del propio proceso revolucionario. Por tanto, el propósito de legitimar un cambio cultural desde el poder revolucionario no podía realizarse al margen de la polémica. Pensamiento Crítico nació, pues de esa diversidad de ideas, incompatible con un pensamiento único. Con una periodicidad mensual, entre febrero de 1967 y agosto de 1971 se publicaron 53 números en 40 volúmenes, con una tirada que se inauguró con cuatro mil ejemplares, alcanzó en los últimos números la cifra de quince mil.

Las contradicciones no demoraron en surgir. Aurelio Alonso[6] recordaba que en una oportunidad en que Jesús Díaz y/o Ricardo Jorge Machado, le hicieron dos o tres preguntas a Fidel, que provocaron un careo en el cual el líder de la revolución les respondió: Se creen que son sabios y entonces andan diciendo por allí que ustedes son los que saben. A lo que Jorge Machado volvió a levantar la voz y le dijo: No comandante, no somos ni sabios ni profesores.

Nosotros estamos tratando de aprender. A partir de ese momento ahí Fidel empezó a visitarlos en el Departamento de Filosofía.

 

Fidel Castro, en el discurso pronunciado el 26 de julio de 1970, en el que informó oficialmente del fracaso de la zafra de los diez millones de toneladas y de la “batalla simultánea”, dictó la sentencia contra la revista Pensamiento Crítico sin mencionarla por su nombre. El líder revolucionario reconoció el descalabro en el intento de producir diez millones de toneladas de azúcar y a la vez desarrollar todas las demás actividades económicas y de servicios, lo cual, según sus propias palabras: se tradujo en descompensaciones en la economía, en reducciones de producción en otros sectores y, en fin, en un acrecentamiento de nuestras dificultades.

 

En el discurso, Fidel reconoció su responsabilidad personal en el descalabro.

 

Dijo:

No pretendo ni mucho menos señalar responsabilidades que pretenda que no me pertenecen también a mí y a toda la dirección de la Revolución… Mejor sería decir al pueblo: busquen otro. Incluso: busquen otros. Sería mejor. En realidad, también por nuestra parte sería hipócrita. Lo que parecía una autocrítica, realmente incluía a Pensamiento Crítico y al Departamento de Filosofía. Cuando hablábamos de analfabetos –dijo-, ciertamente no nos estábamos incluyendo entre los analfabetos, ni siquiera entre los semi-analfabetos. Para calificarnos sería mejor incluirnos en la categoría de los ignorantes. Y continuó: ¡Qué lección práctica de marxismo-leninismo! Nosotros que nos iniciamos en el camino de la Revolución no por una fábrica, que buena falta nos habría hecho a todos, sino que nos iniciamos en el camino de la Revolución por la vía intelectual del estudio de la teoría, del pensamiento. Y qué bien nos habría convenido a todos nosotros haber conocido mucho mejor y haber surgido de las fábricas, porque es allí donde realmente está el espíritu genuinamente revolucionario de que hablaban Marx y Lenin.

Dos meses después, el 27 de septiembre de 1970, las intenciones de las palabras de Fidel fueron esclarecidas por Raúl Castro, entonces Segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y ministro de las Fuerzas Armadas (FAR), en la clausura de la Segunda Reunión de organización del PCC en las FAR, donde entre otras cosas expresó:

A la vista de lo que hemos analizado, podemos asegurar que en nuestras FAR tenemos un Partido cuantitativamente grande y cualitativamente bueno, con militantes capaces de los mayores sacrificios, e incluso morir cumpliendo cualquier misión en defensa de la Patria Socialista, en defensa de las ideas del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario… pero aún carecemos en muchos casos del desarrollo teórico necesario para defender el marxismo-leninismo también en el campo de las ideas. A partir de aquí fue directamente al grano: Son frecuentes las muestras de diversionismo ideológico que aparecen en el extranjero destinadas a minar las ideas del marxismo-leninismo… A veces esas mismas ideas, entran en nuestro país como mercancía de contrabando y desdichadamente en ocasiones encuentran eco en círculos reducidos… originando manifestaciones que pretenden ser revolucionarias y son realmente ajenas al marxismo-leninismo; expresiones que constituyen una mezcla de pobreza ideológica y petulancia intelectual muy distante de las ideas de la Revolución.

Como vemos no habla de marxismo a secas, sino de marxismo-leninismo. Y continuó:

 

No existen «varios marxismos-leninismos». Cualesquiera que sean las cuestiones secundarias puestas a investigación y debate en los círculos revolucionarios, el marxismo ofrece un fondo de verdades incontrovertibles que han sido probadas hasta la saciedad en el terreno de las ciencias y en el de la lucha social. La Revolución abre el campo de la investigación científica en todas las direcciones y no intenta amputar ningún esfuerzo seriamente concebido. Pero una cosa es investigar y otra es aprovechar conocimientos –casi siempre mal digeridos– para socavar con especulaciones irresponsables las bases de nuestra ideología. Sobre todo, es necesario aclarar que esas especulaciones, como las que aparecen con frecuencia en las páginas de la revista «Pensamiento Crítico», no constituyen, por supuesto, la expresión de los criterios de nuestro Partido. A las «interpretaciones» y «versiones» de Marx y Engels, tan pomposas como superficiales, se unen hechos increíbles como el de recomendar el estudio del proceso revolucionario de octubre prescindiendo de Lenin, negándolo, utilizando a veces las versiones de tránsfugas de las ideas revolucionarias, enemigos del socialismo y de la Unión Soviética.

Y añadió:

 

Sin embargo, quienes sustentan posiciones teóricas inadmisibles cierran todo oído a la crítica. A quien les haga una objeción le instalan inmediatamente en el campo de los “dogmáticos” y se dan por satisfechos. Cuando se les indica que sus planteamientos coinciden con los que fuera de Cuba mantienen conocidos enemigos de la Revolución, responden que razonar así es seguir un “método policiaco”. Bueno pues digan lo que digan, hay que señalarles con toda claridad que esas posiciones son contrarias a lo sustentado por nuestro Partido.

 

Más adelante expresó Raúl:

 

Se ha faltado el respeto más elemental a los fundadores de nuestra ideología... Pero peor aún: es que esas ideas de las que ellos son portadores, en muchos casos se las están enseñando a sus alumnos. Dicho esto, debemos aclarar, que la Revolución no es un debate académico interminable. La ideología que se estudie y se enseñe en nuestro país no puede ser otra que la que sustenta nuestro Partido, el marxismo-leninismo.

Antes de los discursos citados –según narra Jesús Díaz – Fidel designó a 6 Osvaldo Dorticós Torrado, entonces presidente de la República, para que se ocupara del caso de los integrantes del Departamento de Filosofía y de Pensamiento Crítico, quienes después de cinco largas reuniones con Dorticós, un día fueron convocados a las oficinas del Comité Central del PCC, donde Jesús Montané les comunicó que tanto Pensamiento Crítico como el Departamento de Filosofía serían clausurados de inmediato por órdenes de la dirección del Partido.

¿Qué estuvo detrás del cierre de Pensamiento Crítico?

 

En 1964, el compromiso contraído por Cuba, en la Conferencia de los partidos comunistas latinoamericanos, celebrada en La Habana, acerca de la exportación de la lucha armada a los países de América Latina, fue incumplido. En su lugar se retomó el discurso de la guerrilla y se erigió la experiencia cubana en modelo para la toma revolucionaria del poder en otros países lo cual, entre 1965 y 1968, generó tensiones con la Unión Soviética y con algunos partidos comunistas de América Latina . En ese contexto, tres acontecimientos que cambiaron el rumbo 7 arrojan luz sobre lo sucedido:

 

La muerte del Che Guevara en octubre de 1967. Con este desenlace las discrepancias respecto a la forma de hacer la revolución en América Latina: lucha armada versus teoría leninista de las condiciones revolucionarias, se inclinó a lo segundo, lo que estaba en correspondencia con el principio, sostenido desde 1960 por las organizaciones políticas “guiadas” por el Partido Comunista de la Unión Soviética, que optaron por la vía pacífica para hacer la revolución. La caída del Che fue el primer paso para el reacercamiento. Los editores de Pensamiento Crítico, anti-ortodoxos, de tendencia ecléctica, eran partidarios de la lucha armada mediante las guerrillas.

La ofensiva revolucionaria de marzo de 1968. En el afán de eliminar los últimos vestigios de propiedad privada sobre los medios de producción y se volcaron las energías hacia el interior del país. Con ese fin se nacionalizaron las 55 638 pequeñas y medianas empresas no agrícolas que habían sobrevivido la ola expropiatoria iniciada en 1959. Con la medida desapareció lo que quedaba de clase media y se sentaron las bases para evitar su resurgimiento. La idea de un desarrollo económico autóctono para la construcción simultánea del socialismo y el comunismo cayó en saco roto. Fue un error costoso que dislocó la maltrecha economía cubana.

 

La zafra de los diez millones de toneladas de azúcar entre 1969 y 1970. Un segundo intento de crear una base económica independiente como sustento del proyecto totalitario cubano. Durante casi dos años todas las energías del país se concentraron en lo que resultó el mayor descalabro.

 

Fracasado en los intentos de exportar la revolución por la vía armada y de conformar una economía independiente, se optó por un viraje: aceptar la ortodoxa línea soviética; una decisión que repercutió en el pensamiento que se venía generando desde la revista Pensamiento Crítico.

Grosso modo los pasos para acercamiento entre Cuba y la Unión Soviética, fueron:

 

- La invasión soviética a Checoslovaquia en el verano de 1968, que tuvo lugar unos meses después de la Ofensiva Revolucionaria de marzo de ese año en Cuba, que barrió todo vestigio de propiedad privada y acarreó en retroceso indetenible en la débil economía del país. El apoyo de Cuba a la Unión Soviética, en ese momento de aislamiento internacional, fue agradecido por Moscú.

 

- Para 1969 la crítica pública a la Unión Soviética había cesado. Se aplacó el apoyo a las guerrillas y en 1970 Fidel reconoció que era posible llegar al socialismo por las urnas.

- En el discurso de Fidel Castro por el centenario del natalicio de Lenin, el 22 de abril de 1970 -cuando ya era evidente el fracaso de la zafra de los diez millones-, el líder cubano hizo un panegírico de la Unión Soviética y de las ideas de Lenin, que desbrozaron definitivamente el camino del reencuentro.

En esas condiciones de aislamiento político y de crisis económica en que Cuba no pudo desarrollar su economía ni lograr victorias con la exportación de la revolución, los soviéticos, que mantenían a la Isla a base de rublos y petróleo, impusieron las reglas del juego. Una de ellas: el fin de Pensamiento Crítico y del Departamento de Filosofía.

 

En 1972 la admisión de Cuba en el Consejo de Ayuda Económica de los países socialistas (CAME), se tradujo en la copia de características del modelo soviético, en el cual el marxismo-leninismo cumplía la función de ideología sustentadora del régimen político. De esa manera, la función crítica del pensamiento para transformar la realidad en Cuba desapareció.

 

La decisión de cerrar el paso a cualquier manifestación de libertad de pensamiento condujo a otras medidas. No fue casualidad que el 20 de abril de 1971, cuatro meses antes de la clausura de Pensamiento Crítico, la Federación Estudiantil Universitaria, en cumplimiento de las orientaciones recibidas, enarboló la consigna "La Universidad para los revolucionarios" y "La ideología, asignatura de nuestra Universidad", las cuales fueron empleadas para separar y expulsar a profesores, investigadores y estudiantes con el objetivo de conservar la pureza de la ideología asumida y evitar el resurgimiento de ideas heterodoxas, como ocurrió con Pensamiento Crítico.