Antonio Rafael Guedes Sánchez

En el curso 1979-1980, Antonio Rafael Guedes Sánchez cursaba el cuarto año de la carrera de Medicina en la Facultad No. 3 del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCM-H), radicada en el Hospital Docente Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán, cuando fue expulsado por estimarse que profesaba ideas contrarias a los principios e ideología de la Revolución, además de sostener relaciones con personas presumiblemente desafectas a la misma. Avanzaba el mes de abril de 1980 y desde el día cuatro, cientos de cubanos habían irrumpido en la sede diplomática de la República de Perú en La Habana generando una explosión migratoria sin precedentes. En este incidente participó una mayoría de jóvenes formados dentro de la estructura educacional de corte marxista imperante en Cuba, por lo que el Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR), adscrito al Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CCPCC), desarrolló un proceso de “Profundización de la Conciencia Revolucionaria” con el objetivo de purgar el sistema de enseñanza respecto a cualquier expresión contrapuesta a la ideología rectora del sistema político establecido.

 

En las universidades se organizaron reuniones que respondieron a las denominaciones de Asambleas por la educación comunista o Asambleas estudiantiles. Las mismas consistían en analizar, en los grupos de clase, listados de estudiantes propuestos para expulsión por los secretariados de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Cada sujeto identificado como “comisor de transgresiones del paradigma de joven revolucionario” fue sometido a escrutinio entre sus compañeros, quienes a su vez resultaban juzgados de facto durante el proceso según la postura crítica asumida.

El 19 de abril el secretariado de la UJC del ISCM-H, así como su director Dr. Julio López Benítez, acompañados del Consejo de dirección de la facultad No. 3, encabezado por el decano Dr. Luis Rodríguez Rivera, y parte del funcionariado del hospital de conjunto con agentes del Departamento de Seguridad del Estado, realizaron una asamblea por la Educación Comunista en el salón de actos con la asistencia del cuarto año de la carrera de Medicina. Se encontraban casi todos los estudiantes ante los que se leyó el listado de quienes por razones como la afiliación religiosa, el vínculo marital con un supuesto homosexual o el sostenimiento de relaciones amistosas con extranjeros, entre otros, debían excluirse de los centros de enseñanza superior cubanos.

 

Antonio Rafael Guedes se encontraba enfermo, por lo que no asistió ese día a la facultad. Sin embargo, aún en ausencia fue juzgado y el colectivo votó su expulsión por unanimidad basada en su afiliación católica, el haber recibido a un familiar residente del extranjero y sostener amistad con diplomáticos extranjeros de misión en el país.

 

A través de algunos compañeros de estudios que le manifestaron tanto la contrariedad por lo sucedido, como por el hecho de haber sido partícipes, el estudiante tuvo conocimiento del evento y su desenlace.

 

Días después, Antonio Rafael se presentó en la secretaría del rectorado de la universidad para solicitar el documento que oficializaba la medida institucional. Una funcionaria le comunicó que no podían entregárselo y, ante la insistencia del estudiante, le indicó que esperara a ser citado para informarle sobre el particular.

En mayo de 1980, Antonio acudió a una reunión en el rectorado del ISCM-H en la que estaban presentes el decano de la Facultad de Medicina No. 3 con su secretaria, un compañero de estudios miembro de la UJC y un médico del Hospital Militar Carlos J. Finlay con grado de Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Le fueron comunicadas las causas de su expulsión, las que radicaban en su catolicismo y condición de practicante, sostener vínculos de amistad con un matrimonio de diplomáticos canadienses y haber recibido a una tía colombiana que además le había dejado regalos tales como prendas de vestir. Adicionalmente, inquirieron acerca de la responsabilidad que ocupaba en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

El estudiante del cuarto año de Medicina respondió a cada señalamiento. Específicamente relacionado con el funcionamiento de la universidad, refirió la entrevista política previa a la matrícula donde había puesto en conocimiento de las autoridades académicas su condición de católico sin que ello vetara entonces el inicio de sus estudios.

 

Concluyendo el encuentro, a Guedes se le increpó acerca de sus funciones organizativas en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la facultad. El estudiante argumentó que había sido electo por sus compañeros.

 

Después de la exposición de criterios y explicaciones del joven, los directivos plantean que “pueden valorar la posibilidad de que… regrese a la carrera, porque quizás se cometió un error…”. El universitario dijo que no quería regresar, ya que “sin haber hecho nada, habiendo dicho siempre la verdad, siendo un buen estudiante en conducta y notas, a pesar de eso me habían expulsado”. Además, expuso la existencia del peligro de que “más adelante, estando más avanzado en la carrera, porque tuviera una simple equivocación involuntaria de un diagnóstico o tratamiento, como mandar una aspirina indebida me pudieran acusar de agente de la CIA”.

 

Al cierre, Antonio Rafael solicitó la entrega formal de la notificación de su expulsión, a lo que respondieron que podría acceder en los días sucesivos. Ya fuera del campus, el Mayor de las FAR le reiteró la oferta de regresar a la facultad, lo que volvió a suceder en un encuentro fortuito lejos del ámbito universitario. El estudiante mantuvo su negativa y refirió que avizoró posibles compromisos.

Siga leyendo aquí