Ariel González Falcón

Ariel González Falcón cursaba el cuarto año de la carrera de Medicina en la facultad Calixto García de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana cuando fue víctima de acoso por parte de la Seguridad del Estado, con la complicidad del decano de su centro de estudio.

Hasta ese momento, González Falcón tenía un promedio de 4.3 puntos (5 es el máximo), muestra de su buen rendimiento docente. Señala que eran las asignaturas correspondientes al departamento de Marxismo e Historia en las que había obtenido las peores notas, llegando incluso a ir a exámenes extraordinarios. El argumento usado por los profesores para suspenderlo era “el enfoque ideológico erróneo” de sus respuestas.

González Falcón es también un influencer que produce contenido fundamentalmente de carácter humorístico el cual distribuye a través de las redes sociales bajo el nombre de “Yo Uso Mi Nasobuco”. La difícil situación que atravesaba Cuba en 2021, producto de la crisis sanitaria generada por el coronavirus, hizo que se involucrara en impulsar la campaña en Twitter #SOSCuba, que apelaba a la solidaridad de cubanos en el exterior y la ayuda internacional para el envío de medicinas al país, la cual fue identificada por el régimen cubano como una acción subversiva.

El 11 de julio de 2021, durante las protestas que se sucedieron ese día en todo el país, Ariel González salió a las calles, al igual que cientos de miles cubanos, a manifestarse pacíficamente exigiendo libertad y el fin de la dictadura. En las inmediaciones del Teatro América, en la calle Galiano, una colaboradora de la Seguridad del Estado que se encontraba infiltrada en las protestas le ordenó a agentes de la policía política que detuvieran a González. Violentamente fue apresado por varias personas vestidas de civil que lo trasladaron para la unidad policial de Picota (González, 2021a).

Durante tres días estuvo desaparecido y permaneció detenido por el régimen cubano por espacio de una semana, en la que fue trasladado a varios lugares, entre ellos el centro correccional juvenil de El Cotorro. Allí fue sometido a torturas psicológicas y físicas que incluyeron desnudos, golpes y uso de perros para morder e intimidar a los detenidos. 

Luego de varios interrogatorios fue excarcelado el 17 de julio con una medida cautelar de prisión domiciliaria. Al salir de la cárcel continuó impulsando desde Twitter la campaña #SOSCuba.

El 4 de agosto de 2021, tres oficiales de la Seguridad del Estado, vestidos de civil, tocaron su puerta y sin ningún documento legal lo obligaron a que los acompañara a la estación policial de Zanja. Allí fue interrogado por el encargado de atender “las actividades contrarrevolucionarias” en su zona, acompañado por el doctor Rafael González Ponce de León, decano de la facultad en la que estudiaba Ariel.

“El decano, más que para ayudarme, estaba allí para chantajearme con la carrera, totalmente en complicidad con la Seguridad del Estado. Al parecer, intimidar a sus estudiantes es una de las tareas de un decano”, denunció González en Radio Libertad (2021).

Allí lo intentaron convencer de que la campaña #SOSCuba la estaban manipulando desde el exterior y que era una tapadera para solicitar una intervención militar. Le ordenaron que se retractara públicamente y lo amenazaron con que podría ir preso nuevamente si se negaba. Finalmente, el oficial de la Seguridad del Estado le ordenó que borrara todos los tuits que había puesto con la etiqueta #SOSCuba y que subiera a las redes un video retractándose.  Ariel accedió.

Al salir del interrogatorio, el decano le dijo que había intercedido por él, pero recriminándole su participación en la campaña, en las protestas del 11 de julio y su actitud crítica hacia los problemas del país. Añadió que no podría continuar en la carrera con esas actitudes contrarias a los principios de un médico revolucionario y al ideario de Fidel Castro y la Revolución.

Al llegar a su casa, González se acostó a dormir, sin haber subido el video que la Seguridad del Estado le ordenó. Pocos minutos después, el decano le comenzó a escribir por Whatsapp para insistirle en que tenía que publicar ese video urgentemente. González lo hizo, trasmitiendo el mensaje ordenado por la policía política, pero tratando de mandar señales sutiles que dieran a entender que había sido realizado bajo coacción (González, 2021b).

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