Enrique Valdés López

En febrero de 2018, Enrique Valdés López se presentó a los exámenes de ingreso de la carrera de Derecho, en la modalidad curso a distancia de la Universidad de La Habana (UH). Fue aprobado (Ver Imagen 5) y a los días siguientes lo citaron, junto a los otros estudiantes aceptados, para una reunión en la cual le explicaron el funcionamiento de esta modalidad de estudios y entregarles la bibliografía en formato digital.

 

En el transcurso del año 2018 e inicios del 2019, Valdés realizó los exámenes de varias de las asignaturas de la carrera, entre ellas Teoría General del Derecho, Derecho Romano, Filosofía y Sociedad, y Seguridad y Defensa Nacional.

 

En fecha comprendida entre abril y mayo de 2019 [no logra recordar con exactitud este detalle], Valdés se presentó a la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana para realizar el examen correspondiente de la asignatura Historia General del Estado y del Derecho. Una vez en el aula donde se realizaría la prueba, comenzaron a pasar la lista de los estudiantes y al llegar a su nombre, la profesora le pidió que saliera, pues tenían que hablar con él.

Lo condujeron hacia una oficina donde lo esperaba una mujer de unos cincuenta años que se identificó como vicedecana docente y un hombre joven que no habló durante toda la reunión.

 

La señora que se identificó como vicedecana le dijo a Valdés que no podía seguir estudiando en la universidad porque no podían aceptar a personas contrarias al proceso revolucionario y mucho menos en la carrera de Derecho, la misma que había estudiado “El Comandante”, en alusión a Fidel Castro Ruz.

 

Valdés le refutó, alegando los supuestos derechos y libertades que dicen existir en Cuba, pero ella le recalcó que no se presentara a más ninguna prueba pues no le permitirían examinar. También le dijo que las personas con que se reunía “no le traerían nada bueno”, en alusión a amistades del alumno que son abiertamente opositoras al régimen.

Aunque en la reunión no lo mencionaron, Valdés cree que también hayan incidido para que lo etiquetaran como “contrarrevolucionario”, sus denuncias en redes sociales y su actitud abiertamente contestataria.

 

Días después, su esposa también fue amenazada en su centro de trabajo por las ideas políticas de Valdés.

 

Valdés indagó con un profesor y otro estudiante de la carrera de Derecho sobre la persona que le había comunicado su expulsión y estos no reconocieron a nadie con esas características en dicho cargo. Le dijeron que probablemente aquellas personas fueran los agentes de la Seguridad del Estado encargados de la represión política en la universidad.

 

La expulsión del estudiante de la carrera de Derecho le fue informada de forma oral en la reunión, sin que mediara ningún tipo de documento que la oficializara. Valdés no volvió a presentarse al curso ni apeló tal decisión, por considerarlo estéril ante la naturaleza política del caso.

 

Luego de esto, Valdés tampoco ha podido trabajar en el sector estatal, principal empleador del país. Cuando presenta solicitudes en centros de trabajo, es rechazado después de transcurrir el periodo de investigaciones. En la actualidad, Enrique Valdés trabaja como cuentapropista. Hasta el momento, no ha intentado reingresar a la universidad.

 

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