Discursos del 23 de enero de 1961 y del 27 de marzo de 1961, de Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, que amenazan la libertad académica y otros derechos conexos

En el presente informe del Observatorio, se abordan dos discursos pronunciados por Fidel Castro, líder del gobierno revolucionario. El primero de ellos, fechado el 23 de enero de 1961, hizo parte del acto de graduación de los maestros voluntarios. En esa ocasión se discutió acerca de la responsabilidad de los maestros en la Revolución y los “logros” de esta en materia de educación por todo el país; y el segundo, del 27 de mayo de 1961, pronunciado en la clausura de la Primera Plenaria de Jóvenes Rebeldes, en el que se exponen las virtudes de las juventudes y los estudiantes revolucionarios cubanos. 

Ambos discursos son de gran relevancia política y social ya que contienen consignas asociadas a la formación de los maestros, como encargados de defender los “principios revolucionarios” e implementar una enseñanza completamente planificada por el régimen, que además, actuaría como garante de la “educación comunista” para la nueva generación de estudiantes, responsable de prolongar el proyecto revolucionario en los años por venir.

Consecuentemente, en esas alocuciones, Fidel termina por apelar a una lucha de clases intrínseca a la sociedad cubana, que había separado históricamente a distintos grupos de maestros y estudiantes. Dicha condición, en sus palabras, solo pudo ser transformada por la Revolución y su intervención en las aulas de clase, junto con la inminente nacionalización del aparato educativo del país. 

En el discurso del 23 de enero de 1961, Fidel Castro se pronunció en el acto de graduación de los maestros voluntarios, alentando a los maestros al llamado revolucionario de convertirse en defensores de la patria. Paralelamente, tilda de “contrarrevolucionarios” a todos aquellos que no comparten los ideales del nuevo gobierno calificándoles como traidores. 

Derivado de sus planteamientos, Fidel hace un llamado sobre la responsabilidad de los maestros al momento de defender la Revolución; exalta las virtudes del maestro revolucionario y pondera la labor de la Revolución creando academias formadoras de maestros comunistas, reconocidos con lo que llama “el carné de maestro comunista”, “el carné que han recibido todos los maestros del ministerio por su curso de capacitación;  la “escuela de capacitación comunista”, la escuela de los campamentos por donde han pasado todos ustedes; y el maestro comunista”, aludiendo a aquellos que acudieron al “llamado del Gobierno Revolucionario”.

Al momento de calificar de contrarrevolucionarios a los maestros que no hacen parte de dichas academias o centros de capacitación, Fidel adjudica la presencia de dichos maestros al hecho de la proyección social de la educación a través de personas “acomodadas”, que conseguían los cargos de maestros únicamente mediante influencias políticas o amigos en el gobierno; de manera que el aparato educativo para Fidel se ve marcado por un profunda lucha entre las clases sociales, que según él, sólo podía llegar a ser resuelta por la Revolución. “Vamos a iniciar cursos de capacitación de los maestros, pero, además, vamos a introducir métodos verdaderamente nuevos y revolucionarios en la formación de los maestros”, estas serían las palabras que Fidel pronunciara para convocar a una formación masiva de maestros por parte del régimen, con miras a garantizar que los maestros cubanos fuesen trabajadores, única y exclusivamente, en pro de la Revolución.

 

Es así que Fidel hace un llamado a “personas de voluntad, personas de vocación, personas de espíritu patriótico y revolucionario”, para que llenen las aulas de clase del país, y afirma que “la Revolución debe ser severa con sus enemigos”, por tanto, aniquilará “hasta el último criminal contrarrevolucionario”, incluidos aquellos maestros y profesores que no favoreciesen los principios comunistas de la Revolución. 

En el segundo discurso, pronunciado el 27 de marzo de 1961, en la clausura de la Primera Plenaria de Jovenes Rebeldes, Fidel Castro exalta las cualidades de los jóvenes revolucionarios comprometidos con la patria y con la lucha. Hace, además, un llamado a la responsabilidad de los estudiantes de la Isla por defender los ideales patrióticos de la Revolución y perpetuar los valores comunistas. 

Fidel menciona directamente a aquellos estudiantes “contrarrevolucionarios”, provenientes de familias acomodadas, que van en contra del llamado revolucionario, y que no tienen lugar en la Cuba revolucionaria. “En una revolución social, es lógico que una parte de los estudiantes esté contra el régimen revolucionario.  ¿Cuál?  La parte de los estudiantes que procede de las clases adineradas del país”, en esta declaración Fidel alude al espacio educativo como un escenario para la lucha de clases, donde inevitablemente se verían enfrentados los estudiantes revolucionarios con los contrarrevolucionarios. 

Castro dedicó gran parte de su discurso a invitar a las juventudes estudiantiles de la isla a proteger y defender el proyecto revolucionario, ya que en sus manos estaría perpetuar los ideales socialistas del régimen. Al decir: “ustedes, que tienen delante de sus ojos una revolución, a ustedes les toca jugar un rol muy importante, nosotros creemos que les corresponde jugar un gran rol.  Ustedes deben ser los abanderados; ustedes deben ser los más esforzados defensores de la Revolución”, el líder incita a miles de estudiantes a luchar por el proyecto revolucionario, sin importar el costo, asegurándose de que en cada aula, en cada escuela y en cada centro educativo del país se defendiera efectivamente la Revolución; “ustedes, ustedes deben ser los mejores soldados de la Revolución” diría Fidel Castro procurando excluir a todo aquel, estudiante o maestro, que no defendiera estos ideales, o que mostrara indicios de estar en contra de ellos. 

La tabla a continuación, muestra algunas citas rescatadas de ambos discursos, así como sus implicaciones políticas desde la perspectiva de la libertad académica y derechos conexos.

 

Discurso del 23 de enero de 1961:

Integridad física, psíquica o moral:

“ya veremos cómo aniquilamos hasta el último criminal contrarrevolucionario”

“Hay maestros muy buenos, aunque haya maestros muy mediocres, también; hay incluso maestros contrarrevolucionarios, y eso es verdaderamente triste”

“La Revolución no es una tarea de los peores, la Revolución es una tarea de los mejores, la Revolución es una verdadera lucha entre los mejores y los peores; con la Revolución estarán siempre los mejores, y con la contrarrevolución estarán siempre los peores”

Derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, culto o religión:

“la Revolución resolvió, para siempre, el terrible dilema del maestro, y lo liberó de la amarga necesidad de tener que mendigar un aula, de la terrible necesidad de tener que prostituirse para ser maestro”

“por cuanto necesitamos más maestros todavía para las montañas, más maestros para las brigadas juveniles de trabajo revolucionario, más maestros para el Ejército Rebelde”

Discurso del 27 de marzo de 1961:

Derecho a la libertad académica:

“Pero no debemos limitarnos a esto.  Hay que hacer un trabajo revolucionario entre los maestros, hay que elevar el nivel revolucionario entre los maestros, hay que capacitar a los maestros”

“Vamos a iniciar cursos de capacitación de los maestros, pero, además, vamos a introducir métodos verdaderamente nuevos y revolucionarios en la formación de los maestros”

“¿Libertad de enseñar a los jóvenes a ser contrarrevolucionarios?  No.  ¿Libertad de envenenar la conciencia del joven con el odio a su pueblo y a su patria, con la idea de la traición? No”

“¡ustedes deben ser los más ardientes defensores de la Revolución, en cada centro de enseñanza, en la escuela, en el instituto, en la universidad, en el barrio, en el pueblo, en la ciudad...”

“Ustedes, estudiantes, jóvenes rebeldes, deben constituir en cada centro escolar el núcleo más firme y activo de la Revolución”

“en esos mismos colegios a dónde van los hijos de las familias acaudaladas una plaga de profesores reaccionarios y de esbirros con sotanas se dedican a inculcarles a esos jóvenes el odio a la Revolución y el odio a la patria”

Derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, culto o religión: 

“La Revolución necesita de los estudiantes, necesita del patriotismo de sus padres y necesita del patriotismo de los jóvenes”

“el apoyo de la gente joven, es decir, de la gente rebelde, es lo que más puede decir en favor de la Revolución”

“Es lógico que, educados en el seno de esa clase; es lógico que, influidos por el resentimiento de esa clase, una parte de los jóvenes se deje arrastrar hacia la lucha contrarrevolucionaria”

“Y, sin embargo, una parte mayoritaria, absolutamente mayoritaria de los estudiantes, apoya a la Revolución.  Y eso significa que la Revolución ha penetrado profundamente en la conciencia de los estudiantes cubanos, y que una gran parte de los estudiantes ha avanzado grandemente en este proceso revolucionario”

“Pero en aquellos colegios donde tradicionalmente iban los hijos de las familias más ricas del país, hemos observado el hecho de que allí, donde nunca se agitó una bandera política, de que allí, donde nunca brotó una rebeldía en favor del pueblo y contra los vicios y las inmoralidades de la vida pública, es donde hoy se gestan los movimientos contrarrevolucionarios de una minoría de la juventud”

Las citas ilustran los derechos relacionados con las citas extraídas de cada uno de los discursos analizados en el presente informe. El primer derecho, el derecho a la integridad física, psíquica o moral, contenido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 1, el Pacto de San José, artículo 5 y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, artículo I, relacionado con citas que hacen referencia a la “aniquilación” de todo aquel tildado de ser contrarrevolucionario, así como a la degradación de aquellos maestros catalogados como tal. Seguido de este, el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, culto o religión, consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 18, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, artículo 18, el Pacto de San José, artículo 13, y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, artículo IV, se encuentra vinculado con declaraciones en donde la única manera de pensar dentro del régimen cubano es a favor de la Revolución; como resultado, no sería concebible para el régimen pensar fuera del proyecto revolucionario. 

Finalmente, la tabla revela citas relacionadas con el derecho a la libertad académica, defendido dentro del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, artículo 13, la Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 26, la Observación general N° 13 del Comité de Derechos Económicos, sociales y culturales de la Organización de las Naciones Unidas, el Protocolo de San Salvador, artículo 13, y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, artículo XII, y cuya violación se vería implicada a partir de referencias que eliminan cualquier posibilidad de enseñanza fuera de la establecida por el régimen, o pensamiento académico y estudiantil transgresor de los límites de la Revolución