Amenazas contra la libertad académica en el discurso de Fidel Castro durante el acto conmemorativo del XI aniversario de la acción del 13 de marzo de 1957, efectuado en la escalinata de la Universidad de la Habana, el 13 de marzo de 1968.

El 13 de marzo de 1968, Fidel Castro pronunció un discurso en la Universidad de La Habana acerca del tipo de educación superior propia de un gobierno revolucionario. Allí no solo hace referencia a los medios y métodos educativos propios del régimen revolucionario, sino que además, presenta algunas cuestiones que resultan problemáticas en torno a la impartición de la educación estatal en la isla, haciendo mención, en sus propias palabras, al “problema de la microfracción”. 

Este término fue mencionado en reiteradas ocasiones por Fidel Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario. Así como en el discurso pronunciado en enero de ese mismo año (1968), también fue acotado en la reunión del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en La Habana. Fidel hizo referencia a la “microfracción” como una corriente al margen de la revolución. Dentro de esta reunión, Fidel invitó, además, a su hermano Raúl para que diese cuenta de las actividades de dicha microfracción, a partir de las investigaciones exhaustivas hechas por la Seguridad del Estado 

Es así como Raúl relata los medios y acciones de la microfracción, que desde su punto de vista, presentaba, desde 1966, opiniones críticas en contra de la dirección de la Revolución, la línea ideológica del partido, y el rol de algunos militantes del PSP (Partido Socialista Popular). Conformada por un puñado de intelectuales marxistas, la microfracción se oponía a los propósitos del régimen revolucionario, lo cual desencadenó la expulsión sistemática de profesores universitarios asociados a este grupo, entre los cuales se encuentraban personajes como Javier de Varona, Elizardo Sánchez Santa-Cruz y Ricardo Bofill Pagés, cuyo caso es relatado en el presente informe. 

Tras el discurso pronunciado por Fidel en 1968, los integrantes de la llamada microfracción, intelectuales cubanos, fueron perseguidos por la Seguridad del Estado y, consecuentemente, expulsados de toda institución de educación superior cubana en razón de sus posturas ideológicas y políticas, lo cual, constituye una violación al Derecho a la Libertad de Pensamiento, Conciencia, Culto o Religión, consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 18, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, artículo 18, el Pacto de San José, artículo 13, y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, artículo IV. Asimismo, esta postura por parte del régimen revolucionario, constituye una violación al derecho a la Libertad de asociación, contenido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 20, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 22, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad ratificada por Cuba, Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, artículo XXII y el Pacto de San José, artículo 16.

Con relación a la “microfracción”, el discurso de Fidel Castro hace 9 referencias al mismo, dejando en claro su malestar con la diferencia y su deseo formal de invalidar cualquier postura que cuestionara la visión ortodoxa que él mismo defendía y camuflaba bajo el ropaje conceptual de la palabra revolución, que aparece repetida en más de 120 oportunidades. El discurso va presentando de manera progresiva el modo como se invalida lo que, para él, es catalogado como “microfracción”. Con este término catalogó a todos aquellos “revolucionarios” que, aún dentro de las filas del proceso, planteaban cuestionamientos al status quo, y que para el Primer Ministro resultaban inaceptables.

El solo uso del lenguaje denota descalificación y persecución política e ideológica de todos aquellos profesores que, aún desde el marxismo, resultan incómodos y llegan a ser asociados con el antagonismo más radical utilizado en el mismo lenguaje del líder revolucionario, como son: “gusanos” y “contrarrevolucionarios”. Pero el nivel de descalificación es ascendente y este apelativo solo aparece hasta el final del discurso, por lo que la construcción argumentativa deja ver una ascensión progresiva hasta llevar a la destrucción total de esos contrincantes que en esta ocasión, ni siquiera son los opositores o el “imperio”, sino que se trata de los miembros de sus mismas filas revolucionarias.


Referencias a la microfracción en el discurso:

Comparación con la “Revolución”:

    
“Algunas de las cuestiones, como fue el problema de la microfracción, recibieron amplia divulgación, al menos, lo más amplia posible.  Nosotros en aquella ocasión, durante muchas horas, explicamos una serie de cuestiones y nuestro discurso no fue publicado, y no fue publicado por las mismas razones que explicábamos”

Descalificación y adjetivación:

“si es cierto que algunas de las manifestaciones de tipo político de los elementos microfraccionales y el fenómeno microfraccional pudieron haber sido tratados más ampliamente —y nosotros ese aspecto lo tratamos ampliamente en la reunión del Comité Central—, hay que decir ciertamente que la microfracción como fuerza política —como fuerza política— carecía de significación; como intención política, sus actos eran de carácter grave; y como corriente dentro del movimiento revolucionario, una corriente francamente reformista, reaccionaria y conservadora, aunque comprendemos perfectamente bien que en la atmósfera de estos tiempos circulan muchas corrientes de esa índole”.

Eliminación del contrincante:

“al fin y al cabo, la microfracción nosotros la consideramos un problema ya resuelto”

Descalificación como  seudorevolucionario: 

“Es posible que la necesidad de racionar la gasolina, unida a las circunstancias de la reunión del Comité Central, en que juzgó severamente a esa corriente seudorrevolucionaria que representaban los elementos microfraccionales, hayan sido factores que contribuyeran a crear cierto estado de inquietud y de incertidumbre”

Identificación como enemigos:

“Los enemigos han hecho todas las apuestas a que no se llega; los microfraccionales disfrutaban y auguraban el fracaso de la Revolución”

Descalificación como ignorantes:

“Un microfraccional parlanchín decía:  “vean cómo siembran ahí, y no siembran cítricos, van a sembrar mangos”.  Es uno de los tantos casos de ignorantes de mala fe, porque posiblemente en su vida se leyó una hoja sobre cítricos ni sabe dónde demonios se puede sembrar una mata de cítricos y que no se lo coma la gomosa, no se pudra la mata”

Descalificación a las críticas:

“algunos bisnietos de revolucionarios, nos llaman idealistas, que postulamos cosas idealistas, irrealizables; si se descuidan no faltará algún pensamiento microfraccional que diga idealismo pequeñoburgués”.

Acusación de contrarrevolucionarios: 

“Claro, eso ofendía el “principio” de los microfraccionales, eso era un crimen:  ¡La dignidad era un crimen, la vergüenza un crimen, la Revolución un crimen”

Descalificación y asociación con los “gusanos”

“Pero debemos decirles a todos —a microfraccionales y a gusanos, que al fin y al cabo están unidos por el mismo cordón umbilical— que no se alienten con nada ni con nadie, que no se olviden jamás que esta Revolución la mantuvieron en alto un puñado de hombres, seis, siete, doce, y que la bandera de esta Revolución la mantiene enarbolada lo mejor, lo más noble, lo más valeroso y lo más combativo de nuestro pueblo”

 

El discurso de Fidel Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto conmemorativo del XI aniversario de la acción del 13 de marzo de 1957, efectuado en la escalinata de la Universidad de la Habana, pone en evidencia que la persecución política e ideológica en las universidades cubanas es producto de una política de Estado asentada sobre el imaginario del líder. En otras palabras, acciones como la expulsión de Ricardo Bofill Pagés por ser parte de la llamada “microfracción”, dejan en evidencia que no es aceptable que existan puntos de vista diversos en la universidad, aunque estos se hagan desde adentro del marxismo