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Abel González Lescay

El 11 de julio de 2021, el estudiante Abel González Lescay (Abel Lescay) se sumó a las manifestaciones antigubernamentales que ocurrieron en su pueblo natal, Bejucal, y en casi 60 ciudades de todo el país. Su protesta fue pacífica e incluyó un rapeo en el que desafiaba a un policía que se encontraba en el lugar.

 

En ese momento, Lescay cursaba el segundo año de la carrera Composición en la facultad de Música de la Universidad de las Artes de Cuba (ISA). Al día siguiente de la manifestación, fue detenido en su casa a las 6:00 A.M. y trasladado violentamente, desnudo y esposado, hacia la unidad del Ministerio del Interior conocida como El Técnico de San José de las Lajas, a más de veinte kilómetros de Bejucal. Allí dio positivo al coronavirus y fue trasladado al centro penitenciario conocido como “la prisión del SIDA”, antiguo reclusorio estatal para personas contagiadas con VIH, donde estuvo prisionero hasta el día 18 de julio sometido a torturas, amenazas y pésimas condiciones (Lescay, 2021).

Lescay fue acusado de los supuestos delitos de Desórdenes públicos, Desacato agravado de carácter continuado y Desacato de la figura básica de carácter continuado. El 26 de enero de 2022 le fue realizado el juicio donde resultó condenado a 6 años de privación de libertad. Ante lo injusto de la condena y el peligro de que esta tronchara los estudios universitarios de Lescay, un grupo de estudiantes y profesionales agrupados en torno a la convocatoria #FreeLescay, enviaron el 6 de abril de 2022 una carta abierta al presidente de la República y otras altas autoridades del país pidiendo la revocación de la sentencia.

 

Recordaba el documento que el propio Miguel Díaz-Canel había expresado a la prensa oficialista que era falso que serían separados de las universidades los jóvenes que habían participado en las protestas del 11J:

 

“No hay nada de eso, al contrario, todos ellos se van a incorporar a sus universidades, las que nunca han sido exclusivas para revolucionarios o no revolucionarios. Lo que sí aspiramos es que la formación sea revolucionaria”, dijo en ese momento el mandatorio designado. En tan solo tres días la carta recogió más de 250 firmas que incluían a varios estudiantes y egresados del ISA.

Ante el apoyo que iba ganando la solidaridad con Lescay, el 11 de abril el Consejo Universitario del ISA publicó una declaración en la cual expresaba “su profundo rechazo a las campañas que en nombre de la comunidad universitaria pretenden desacreditar a la Revolución” y exponía un supuesto apoyo y acompañamiento por parte de la institución al estudiante, alegando además que, “En ningún momento fue suspendido de la docencia, no se limitó su participación en la vida universitaria y permaneció alojado en la Residencia Estudiantil.” El documento fue compartido por los medios de prensa oficialistas Alma Mater y Tribuna de La Habana.

 

En su perfil de Facebook, Lescay criticó el texto, aunque dijo agradecer el apoyo brindado por el ISA y “por no ser la parte más represiva de la dictadura”. Tres días después el movimiento #FreeLescay publicó un nuevo comunicado donde denunciaba presiones hacia los firmantes de la declaración en solidaridad con el estudiante. “Denunciamos el acoso por parte de las instituciones universitarias, con el Consejo Universitario del Instituto Superior de Arte como vocero, hacia el estudiantado con el objetivo de ejercer presión y provocar el retiro del apoyo a esta demanda cívica iniciada por ellos en consideración a un compañero de estudios.”

 

“El Consejo Universitario del ISA se ha valido además de los típicos instrumentos de coacción: reuniones secretas de advertencia e intimidación, censura de la opinión y la expresión pública, e incluso amenazas de expulsión. Ejercen de censores empoderados, para a semejanza de los antiguos romanos, conminar al suicidio; al suicidio de la opinión y la libertad de expresión personal y pública, principalmente entre aquellos que son el presente y el futuro del arte en Cuba”.

Recordaba además el documento que Abel Lescay había sido víctima de detención y censura en un concierto en las propias instalaciones del ISA y delante de sus compañeros de estudio, el 2 de febrero de 2022. Ese día Lescay había anunciado un concierto en una de las áreas pertenecientes a la institución y la escuela se llenó de oficiales de la Seguridad del Estado, vestidos de civil, para impedirlo.

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